La
presencia del hombre en esta zona se remonta a la Prehistoria,
como lo atestiguaan las pinturas rupestres y otros hallazgos de
la Cueva de los Murciélagos, que estuvo habitada desde
el Paleolítico medio.
Proliferan los yacimientos con restos íberos y romanos. En uno
de estos yacimientos con restos, quizás en la romana Sucubo, los
musulmanes fundaron hacia fines del siglo IX la enrriscada villa,
núcleo y torre vigía, de Suhayra, diminutivo del árabe " sajr",
que significa peña. Se dotó más tarde de fuertes defensas, desde
el califato al dominio almohade.
Zuheros
gozó de una gran importancia militar y estrategia durante la dominación
árabe, siendo conquistada tras duro asedio por Fernando III en
1.240, que hubo de tomarla al asalto. De su importancia en la
época da idea el hecho de que el rey la cediese a su propia esposa,
Doña Juana de Ponthieu.
Como las demás de esta banda morisca por donde corría la frontera
con el reino de Granada, se convirtió en una típica villa-fortaleza,
marcada por la huella de su pasado andalusí.
En 1.441, Juan II concede el señorío de la villa a Gonzalo Martínez
de Córdoba, de la casa de los Aguilar, quién al morir sin sucesión
la da a Don Alfonso Fernández de Córdoba, alcaide de los Donceles,
en recompensa a sus servicios. Su mecenazgo aportó lustre a Zuheros
al construirse un vistoso palacio junto al castillo, a la moda
de los grandes nobles del renacimiento. Muerto éste, también sin
sucesión, deja heredero a su hermano Don Pedro de Córdoba y Solier,
arcediano de Zuheros a favor de su hijo legitimado, Don Alonso
Fernández de Córdoba, sobre el que instituyó el mayorazgo.
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