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Visita
recomendada para comprender la importancia que el
Neolítico presentó en la comarca y en Andalucía.
La cueva, cuyo recorrido dura una hora, permitirá
contemplar bellas formaciones de estalactitas y estalagmitas,
así como restos arqueológicos de gran interés.
Se
sitúa en la cima de la montaña que se levanta a espaldas
del pueblo, al final de cuatro kilómetros de subida
de vistas impresionantes, a casi mil metros de altitud.
Compone un conjunto fascinante de formas calcáreas
modeladas por el agua que discurre a lo largo de diversas
salas.
La
cueva tiene un recorrido que supera los dos kilómetros,
aunque la zona visitable es sólo de 800 metros ( aproximadamente
un 25% del total), con más de 700 escalones y una
profundidad de 60 metros. La temperatura media es
de 9ºC. La primera noticia escrita data de 1868, pero
no se explorará hasta 1938. Esta cueva es conocida
en todo el mundo por sus pinturas y por el importantísimo
yacimiento arqueológico que contiene, habiéndose realizado
en ella varias excavaciones que han puesto de manifiesto
el valor que tiene esta cueva para el conocimiento
del Neolítico.
Antes
de este período fue ocupada durante el Paleolítico
Medio, hace más de 35.000 años, por el Hombre de Neanderthal,
dejando en el interior restos de su industria lítica,
llamada Musteriense, y de los animales cazados. A
continuación, también se documenta una ocupación por
el Homo Sapiens Sapiens, anatómicamente moderno, durante
el denominado Paleolítico Superior ( 30.000- 9.000
a. C.). Además de útiles líticos ( hojitas de dorso,
micronavegnates…), se han localizado en las paredes
de las inmediaciones de la entrada figuras grabadas
de diferentes animales, formas indeterminadas y un
considerable número de trazos claramente atribuibles
a este período. Entre las figuras destacan dos caballos,
un oso, un gran bóvido y una cierva.Estas
manifestaciones tienen una antigüedad de unos 18.000
años, y su importancia y singularidad se debe a que
cubren un vacío existente en Andalucía Central en
general y en el Subbético Externo en particular.
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El Neolítico es la etapa de la Prehistoria en la que
el hombre cambia de economía; de cazador y recolector
para a cultivar cereales y a criar animales domésticos,
aunque no por ello abandona la caza y la recogida
de frutos y bayas silvestres. Gracias a las últimas
excavaciones realizadas desde 1.990, hoy podemos reconstruir
la vida del grupo humano que se estableció entre el
VIº y IVº milenios a. C. Este grupo, aunque frecuentaba
toda la cueva, vivía cerca de la entrada, donde les
llegaba la luz del día encendiendo candelas para
calentarse, preparar sus alimentos o almacenarlos
en fosas circulares excavadas en el suelo.
En
estos lugares elaboraban los útiles de los que se
servían en sus actividades cotidianas: hojas de sílex
para cortar, útiles de hueso para trabajar el cuero;
modelaban el barro para hacer vasijas, algunas bellamente
decoradas como la cerámica a la almagra, denominada
así por estar cubierta su superficie de un pigmento
rojo, el almagre. También
hacían objetos para su adorno personal: brazaletes,
colgantes de conchas y caracoles marinos etc. Su dieta
alimenticia la conocemos por los restos de trigo y
cebada carbonizados y por los huesos de los animales,
salvajes y domésticos, encontrados. Una vez recogido
el cereal, parte se guardaba como semilla y el resto
se tostaba y se iba consumiendo a lo largo de todo
el año, triturándolo en molinos de piedra. La carne
la tenían asegurada con los animales domésticos que
criaban, pero cazaban animales salvajes, como ciervos,
osos, jabalíes, etc. Y recolectaba bellotas, aceitunas
de acebuche, etc.
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La
cueva tiene gran importancia también por las pinturas
que hay en algunas de sus paredes. Destacan las
representaciones de cabras, muy esquematizadas
pero muy claras, siendo únicas en la actualidad,
ya que no hay otras parecidas a éstas, la figura
de un ídolo oculado y varias figuras humanas,
siendo todas pintadas durante el Neolítico ( 6.000-
3.000 a. C.) y el Calcolítico (3.000-2.000 a.
C.)
En
el fondo de la Sala de las Formaciones se conserva
además un enterramiento del neolítico. El cadáver
pertenece a un individuo masculino que fue depositado
cuidadosamente en un gour ( antiguo charco) y
aparece tendido boca arriba de cintura hacia el
cráneo, mientras que las piernas fueron flexionadas
hacia la derecha. De manera que la Cueva de los
Murciélagos de Zuheros contiene uno de los yacimientos
más completos del Neolítico, habiendo proporcionado
restos de otras culturas Prehistóricas más recientes
( Edad del Cobre o Calcolítico y Edad del Bronce)
e Históricas ( época romana). Además destaca por
la belleza indescriptible de algunas de sus salas
con gran cantidad de estalactitas, estalagmitas,
gours, etc.
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